Me quedo con su cascada
la melena caída a la espalda
incendia el aire, ¿no veis?
Me quedo en su cenote de Yucatán
el hoyuelo de la derecha
me ahogo en el, encantado.
Me quedo, aquí en su franqueza pura
es así y es "lo que hay"
y me calla, y más que me quiero quedar.
En su fortaleza me quedo,
en su espina me enredo
en su prisa yo tiemblo
en su risa me muero.
Os juro que me quedo
hazme un hueco en tu cuello.
Me quedo en sus marcas
la de la nariz, las de los brazos, las de la boca.
Como sea me quedo
no se
te quiero
y si me dejas
me quedo.
viernes, 23 de junio de 2017
domingo, 26 de febrero de 2017
No te voy a dejar hueco entre mis espinas. Ni en mis manías te dejaré descansar. No te quiero enredado en mis raíces. No me valen tus razones.
Me encanta que me duela, que me sangre que me escueza. Que sepa amargo, ácido, acerbo.
Que no te importe, me encanta.
No sabes lo que me maravilla que hagas todo eso que me estremece, que me acongoja el corazón, que me corta las alas y me presiona el pecho.
Como un disparo a bocajarro.
Me deleito viéndote, observando tus pasos, tus tumbos, tus vueltas de campana, tu lujuria color bermejo, tu sonrisa en boca de otra. ¡Funesto!
No me puede gustar mas que me decepciones porque me haces darme cuenta, me haces frenar en seco mi arrullo de sentimientos y qué mejor que eso de los topes en las puertas en las que hay corrientes de aire para ahorrar portazos.
Aunque me encante el drama de las escenas de marcharse con portazo.
Que te de igual, ¡arroba!
Esto del tira y afloja ya me esta desgastando las ganas.
Me cansas.
Me seduce tu desdén, me impresiona.
domingo, 5 de febrero de 2017
Una hostia de esas distinguidas, abismales, con honda expansiva en todas las direcciones.
Localización: mediastino medio.
Profundidad: indeterminada.
Magnitud de la catástrofe: 9,2 en la escala de Richter.
La culpa es tuya por pensarte generoso.
Si sabías la intensidad ¿por qué no avisar?
Sin dramas.
Que enjuto se me ha quedado el alma a pesar de los manjares. Que magro el psique.
La culpa es mía, por creer que tus sobras de amor llenaban el corazón.
No hay fallo. Sin dramas he dicho.
Corto se me ha quedado lo de ser tu femme fatale.
¿Ahora? Implicaciones las justas y hacer de ego corazón.
martes, 31 de enero de 2017
Me encanta ser una niñata. Jugar a tensar la cuerda, a estirar la soga, llevarla al extremo y tentar(te) a la suerte, a la tontería hecha liana y soltar. Soltar(te) amarras y ver que pasa, deleitarme en la cellisca que provoca.
Aunque el viento me pone nostálgica. El viento.
Ni la lluvia ni los días nublados.
La galerna me trae tinieblas, paisajes sombreados de lo que fue, de lo que no pudo ser.
Ni la lluvia ni los días nublados.
La galerna me trae tinieblas, paisajes sombreados de lo que fue, de lo que no pudo ser.
Este céfiro me trae tus susurros, tu risa hecha murmullo.
Me valía la pena pero prefiero que me valga el jubilo de los días de otoño. Que me valga las lluvias de verano y los destellos de sol los fríos días de este mi invierno eterno.
Siento decirte que te han malgastado mis pensamientos, te han puesto en modo repetición y me he pausado. Y ahora eres esa melodía que tanto detesto.
Te he mirado con ojos de amor, por cierto, y te he deleitado en tus manías y poesías.
Te he mirado con ojos de amor, por cierto, y te he deleitado en tus manías y poesías.
Empiezas y acabas en mis costuras, hilo, aguja, sutura en punto de ojal. Y no hay drama.
Clara, directa, concisa, como una daga al corazón.
Soy una niñata, y me encanta.
Soy una niñata, y me encanta.
Replay y a lo mismo.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Dices que soy tu “alma gemela”.
Que te aferras a mi perfume, que me lo robas, que me atracas la tristeza si hace falta. Eso dices.
Que adoras mi tripa, que no dejarías que me fuera, que encajamos perfectos justo como cuando nuestras manos se entrelazan.
Apolíneo.
Y yo casi me lo creo.
Que en mi hoyuelo quieres vivir, que morderme los sentimientos te gusta tanto como a mi el hielo y que honras cada uno de mis suspiros entre las sabanas. “Tus curvas, mi trampa” y yo, me lo creo.
Que mis ojos te dicen todo cuando te miro y que todo cuanto temes es perderme y que salga de tu vida, que te encanto.
Que me quieres.
Que “que rico mi pelo”, que te enredas en mis rizos. Eso dices.
Y yo te digo que no, que te calles, que no sigas.
No veneres mi existencia, no idolatres a esta hecatombe. Que me lo creo.
Ventura la mía por coincidir contigo y haber probado tu sinhueso pero que se que no, que ni mis brazos son tu abrigo ni mi pecho tu refugio.
Que no te vas a quedar conmigo. Que no es a mi a quien prefieres.
Que me he aprendido en braille tus labios, tu respiración, tus huellas de los dedos por mi espalda porque se que no me voy a quedar, que no vas a optar por mi.
Que no es a mi a quien quieres.
Dices que jamás, que siempre que todo.
Digo que siempre, que nunca que nada.
sábado, 1 de octubre de 2016
Y se quedó en eso, en un casi principio con prematuro final catastrófico, infausto, desastroso, aciago; contentas las perdices de que no nos las comiésemos. Contento el resto de que la tragedia fuese real.
No me enamoré, por supuesto.
Ni si quiera cogimos aire para la carrerilla que ni yo, ni nadie se esperaba que tendríamos que hacer. Los 300 metros lisos sin descanso para una bocanada de oxigeno, ¿para llegar a donde? El desenlace de ningún comienzo, la apacible apatía de dos conocidos que no se conocen ya, que se miran de cerca y se llaman en silencio, que se temen próximos, que se refugian los miedos en los ojos del otro en la lejanía. Pero ya, ya nada tienen, ya no se tienen de ningún modo.
Mi vórtice no es fácil de controlar pero aquí estoy, ni yo me reconozco, tranquila, serena, sosegada, mansa. Sabía cual seria mi realidad. Sabía que lo bonito no estaba hecho para los despojos de mi alma. Sabía que los destellos de luz clara estarían en primera linea de meta, 300.000 kilómetros por segundos por delante; yo, Lobreguez, que voy a hacer ante eso.
No, no es mucha mujer para ti, es la dosis exacta, la jeringa calibrada a tu medida. Pero, pero pero, hay peros de por medio.
No te enamoraste, por supuesto.
Estuvimos a kilometro 0, esperando avanzar, esperando algo y nada, teniendonos. El problema fue que yo insistía en apretar el acelerador hacia delante cuando tu lo hacías marcha atrás. Y ahí nos quedamos, o más bien, me quedé, estancada. Yo me canse del pedal y tu seguiste tu marcha atrás.
Ahora ya, nada.
Ahora yo, nada.
Ahora tu, ella.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Acabo de darme cuenta de que ya no rondas por mis pensamientos. No se cómo, ni cuándo has dejado de ser el sonido chirriante en mi mente, ese que molesta al principio pero que después te acostumbras, soportable, hasta te parece agradable. Pero ya no está ni estás, ni tizas sobre pizarra, ni muelles de colchones viejos.
Sin ton ni son has dejado de revolotear por mis entrañas y qué gusto es darse cuenta de que vuelves a ser libre, que no dependes sentimentalmente del cariño de nadie, que ni se muere por amor, ni se vive en desgracia eternamente.
Te has largado, por segunda vez; y esta vez hasta me río de tu huida.
-¿Por qué decides terminarnos? ¿Acaso no te han bastado todos los besos?
Ya sé que tienes miedo,
Es normal
O no
Ya sé que te abruma tanta atención.
Sé que quieres pero no quieres porque quieres sin querer y casi ni sabes lo que quieres porque te pierdes sin razón.
Y qué pasa si te quieren y tú sientes que prefieres que no quieran.
Y casi llegas a todo sin pensarlo y tentando a la dicha has rozado mis espinas y cómo es eso que el charco encarnado lleva mi nombre.
Explícamelo.
"Dos personas olvidándose solo están queriéndose de otra manera. El olvido llega con la soledad, cuando uno es solo uno y no hay hueco para otro."
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