Hay veces, que todo inspira y otras en las que nada vale.
domingo, 30 de noviembre de 2014
miércoles, 29 de octubre de 2014
De cero a diez
“Me puede gustar un hombre tanto como una mujer. Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer. Conocer, poseer, dominar, admirar. Yo hago el amor con las mentes. Hay que follarse a las mentes.” – Dante en Martin (Hache)
-¿Crees que la gente es mala por naturaleza?
-No, simplemente donde tú ves un 10 yo veo un 0
-No entiendo a qué te refieres
-Sí, verás. Cuando tú conoces a una persona partes de la base de que es un 10, y poco a poco te va decepcionando hasta que piensas que es un 0. Yo, por mi parte, cuando conozco a una persona la veo como un 0 que tendrá que demostrarme, si quiere, que puede ser un 10.”
-No entiendo a qué te refieres
-Sí, verás. Cuando tú conoces a una persona partes de la base de que es un 10, y poco a poco te va decepcionando hasta que piensas que es un 0. Yo, por mi parte, cuando conozco a una persona la veo como un 0 que tendrá que demostrarme, si quiere, que puede ser un 10.”
En aquella breve conversación se resumió la manera en la que hace unos pocos años decidí vivir mi vida. Antes de que nadie se lance a decir que los hombres nacen buenos y que hay que ver las partes positivas de cada persona, diré que en este post no estoy hablando de maldad.
Más bien estoy hablando de lo que tiene una mente que merece la pena. Por lo menos para mí. Estoy hablando de lo que últimamente ya no se hace. Estoy hablando de follarse a las mentes, de los ceros que se convierten en dieces, de los dieces que te recuerdan por qué hay personas por las que estaríamos dispuestos a cualquier cosa a cambio de nada. Hablo de las mentes maravillosas.
A lo largo de mi vida he tenido la suerte de encontrarme con todo tipo de gente. Me he encontrado con el tipo de persona de la que no esperas nada y no te da nada, con la persona de la que no esperas nada y te lo da todo, con la persona de la que lo esperas todo y no te da nada y por último con las personas de las que lo esperas todo y te lo dan todo. Las últimas, las menos, por supuesto.
Al final, después de atravesar ese complicado momento en el que nos damos cuenta de que nadie es perfecto y de que la decepción duele más que el enfado, comprendí que cuando esperas algo de alguien y ese alguien te da exactamente ese algo, es que has conectado a la perfección, aunque sea por un breve instante, con otra mente. Y os puedo asegurar que no tiene precio. De hecho, es probable que sea una de las pocas cosas que no tienen precio hoy en día.
Y cuando te pasa eso, no quieres parar. Cuando encuentras una mente capaz de ir de cero a diez, adelantándote por la derecha y retándote a que tú también lo hagas…eso, amigos, eso es rematadamente sexy, y no eso que nos hemos inventado de las tartas de diseño y las tallas irrisorias.
Hemos ido a parar al siglo de los aviones que van y vienen, de los que van y no vienen nunca más nadie sabe bien por qué y de los que vienen que mejor que no hubiesen venido nunca. Vivimos en el siglo de las distancias cortas y las relaciones a distancia y todavía no hemos entendido que basar cualquier relación en un aspecto físico significa firmar de antemano un contrato de caducidad. Porque hemos dejado de hacer el amor con las mentes y hemos reducido la curiosidad a un montón de sábanas.
¿Pero y qué hay de lo que mueve al cuerpo? ¿Qué hay de vosotros? Sí. ¿Qué hay ahí dentro? ¿Algo que merezca la pena ser contado? ¿Hay algo en vosotros que un ciego sería capaz de ver?
Me refiero a eso que os mantiene despiertos desde las siete a la mañana hasta a las doce de la noche, lo que hace que los lugares a los que vais sean un poco diferentes a vuestro paso y lo que hace que las demás personas se pregunten por qué no os han conocido antes. Me refiero a lo que marca la diferencia entre una col de Bruselas y una persona. A eso que hace que a veces, sin conocer de nada a alguien, digamos que hay ‘feeling’, músculos y curvas aparte. Me refiero a las piezas de un puzzle cuando encajan.
Siempre he pensado que los humanos somos extremos en busca de un medio que nos haga socialmente aceptables. Por eso creo que los extremos se atraen, porque a veces la única manera de encontrar el equilibrio es encontrar una mente maravillosamente opuesta a la nuestra. Por eso creo que hay mentes que encajan a la perfección. Por eso hay que follarse a las mentes.
Por eso os invito a intentarlo, a no parar de hacerlo si sabéis de lo que hablo. A ser ese alguien de quien otro alguien espera todo, y darlo todo. Darlo extremadamente todo. Os invito a trabajar eso, esa parte de vosotros que no se ve pero que marca la diferencia entre vosotros y los demás, porque lo último que se arruga siempre es la inteligencia. Hacedlo, porque siempre es mejor compartir cuarenta años de cama con alguien con aspiraciones mentales que con alguien con la mente aspirada. Sí, porque a buen entendedor pocas palabras bastan. Dejémoslo en que hay cabezas que valen miles de kilómetros, y otras que no valen ni una parada de metro, por supuesto. Y espero sinceramente que la vuestra sea una de las primeras.
Os invito a que os atraigan las mentes que ven soluciones ante los problemas, las que saben lo que es importante y lo que es accesorio, las que nunca tienen suficiente. Bailad con las mentes claras que esconden algo que no comparten con cualquiera y aquellas capaces de guardar un secreto, bailad con las mentes que son como la heroína.
Buscad las mentes que cambian el mundo porque están diseñadas para ello y no saben hacer otra cosa, las mentes que te retan a hacerlo todavía mejor cuando las cosas no pueden ir peor de lo que van. Acercaos a las mentes que son como un bidón de gasolina esperando a que alguien encienda una cerilla, porque llegado un momento os daréis cuenta de que ese es el tipo de mente con las que nunca te cansas te hacer el amor, o lo que sea que se hace ahora.
Os invito a mirar en las mentes que encuentran en la adversidad una manera de hacerse más fuertes, las que van de frente porque los perfiles sólo muestran la mitad, las que hacen que no puedas consumirlas de manera responsable, las que han comprendido que la vida es tan corta que si no haces lo que quieres al final es como si no hubieses hecho nada.
Os invito a que hagáis algo de lo que nunca os vais a arrepentir.
jueves, 23 de octubre de 2014
Risto Mejide
Por qué no volvemos. Recuérdamelo, por favor. Por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión. Por qué. A ver, si es que había tantas razones, es que te juro que las había. Es que hasta las llegué a apuntar en algún sitio. Y ahora va y no las encuentro. Justo cuando más las necesito. Justo cuando sólo recuerdo todo aquello que juré olvidar. Así que si no te es mucha molestia, recuérdame por qué no nos dejamos de hostias. O por qué me las sigo dando yo.
Por qué no volvemos. Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos. Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro. El de las cosas perdidas aposta. El de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima. Malditas fotografías. Malditas emulsiones enmarcadas en vidrio. Escaparates de 15x9 que ya sólo te venden saldos, instantáneas con retraso de lo que pudo ser y no fue. Por qué las escondí allí, si se me agarran a la retina día sí día también. Por qué hago ver que no las veo, si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las sé.
Por qué no volvemos. Por qué no dejo de seguir tus pasos. Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó. Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras. Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo. Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí. Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites. Por qué. Eh. Por qué.
Por qué no volvemos. Por qué no he sido capaz de volver a sentarme en la única mesa maldita de nuestro restaurante. Por qué salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido. Y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti. Que les gusten tus mismas cosas. Que se rían como lo hacías tú. Por qué las comparo siempre contigo. Qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte. De no saber que me exististe. De no poder acabarse este final.
Por qué no volvemos. Por qué sigo mirando el móvil cada dos horas simplemente para ver si estás en línea. Por qué empiezo a escribir siempre el mismo mensaje. Uno que arranca con un por qué no volvemos. Uno que sigue explicándote cuánto te echo de menos. Que ya casi olvidé tus defectos. Que me quedé solo a soportar los míos. Que ya es mucho soportar para una sola persona. Y por qué, cuando acabo el mensaje perfecto, le doy siempre al borrado completo en vez de al enviar. Por qué no te llamo cuando tengo tantas ganas de hablar.
Por qué no volvemos. Dímelo, de verdad, tan sólo recuérdamelo una vez más. Aunque te cueste algún que otro esfuerzo. Hazlo por este pedazo de vida tuya que sigue a la deriva de los recuerdos. Por los viejos tiempos. Por este mal sabor de boca después de algo tan dulce. Por lo que fuera yo en tu vida. Por lo que sea. Por lo que fui.
Yo la verdad es que no he aprendido. Sigo estando igual. Me siguen haciendo daño las mismas cosas. Me siguen emocionando las canciones de siempre. Sobre todo ahora, que sé que en realidad todas me hablaban de ti. Me sigo haciendo muchas trampas al solitario. Me veo con los mismos amigos a los que les ruego que no me hablen de ti. Hasta que les acabo preguntando yo. Ah, y he vuelto al microondas, que cocinar para uno ya sabes que no vale la pena. Supongo que soy aún más difícil. Imagino que el gas noble de mis manías se habrá expandido hasta ocupar parte del hueco que dejaste tú. Y seguramente, a base de vivir conmigo, me habré vuelto mucho más yo.
Por eso, te podría decir que he cambiado. Que ahora sí que sí. Que ahora entiendo por qué no funcionó lo nuestro. Que por qué no volvemos. Que por qué no intentarlo, sabiendo lo que sabemos. Pero te estaría mintiendo, y lo haría simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti.
Nos estaríamos engañando de nuevo.
Y volveríamos dispuestos a ello, tan sólo por lo mucho que nos queremos.
Tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio resonaba siempre la misma pregunta.
Por qué no lo dejamos.
Despedidas.
Hola, no vengo a reprochar nada, en primer lugar, ni a pedirte nada, solo vengo a decirte un par de cosas que necesito sacarlas de ahí tan adentro.
No te imaginas lo que es mi vida en este momento, un caos no es ni la mitad de lo que realmente estoy pasando, pero bueno, eso soy yo y es parte de mi, a ti no te incumbe toda esa mierda.
Ahora mismo es cuando me han venido todas las palabras que quizás desde que nos conocemos no te he dicho y no se porque. Algunas alomejor si que te las he dicho ya.
¿Sabes una cosa? he llegado a muchas conclusiones después de todos estos años, y si, tengo miedo en muchos aspectos de mi vida, y uno de ellos sobre todo era el perderte porque mi vida entera se ha basado en perder constantemente y eso era a lo que principalmente temía, ahora que ya está hecho las cosas se ven y se sienten diferente, supongo que al fin y al cabo eso de que “la distancia hace el olvido” funciona en cierto modo; por lo que veo en ti también. Pero bueno, eso no es culpa tuya, no.
He hecho recuento de todos estos años y me ha salido un setenta frente a un treinta por ciento en las cosas que realmente hemos ganado y perdido, desde mi punto de vista; y aunque una cosa es la que predomina, en ese treinta por cien hemos perdido demasiado, demasiadas cosas, demasiadas situaciones y demasiados sentimientos que jamas se podrán recuperar, ya no solo porque todo en este momento está acabado, ni tan si quiera si esto hubiese durado algo mas. La vida es así, injusta mala o como prefieras llamarlo, siempre decimos eso cuando los que realmente la cagamos somos nosotros mismos.
Ains, todo aquello que fue bonito.. tus besos. En fin, has sido importante en todo, eso viene de más decirlo porque ya lo sabes, y gracias por esos momentos y por enseñarme tantas cosas. Yo nunca he podido hacer mucho, pero lo único que me queda en este momento es desearte lo mejor del mundo porque realmente pienso que lo mereces, y que seas feliz, con quien quieras y con quien realmente te sientas lleno al completo y vivo. Pero bueno, eso es algo que no me incumbe. Espero que al menos te haya hecho sentir un poquito lo que es amar a alguien como tu me has hecho sentir a mi. Sabes que nunca me gusta decir adiós, porque decir adiós significa irse lejos, e irse lejos significa olvidar.
Bendito olvido, llévame pronto.
No te imaginas lo que es mi vida en este momento, un caos no es ni la mitad de lo que realmente estoy pasando, pero bueno, eso soy yo y es parte de mi, a ti no te incumbe toda esa mierda.
Ahora mismo es cuando me han venido todas las palabras que quizás desde que nos conocemos no te he dicho y no se porque. Algunas alomejor si que te las he dicho ya.
¿Sabes una cosa? he llegado a muchas conclusiones después de todos estos años, y si, tengo miedo en muchos aspectos de mi vida, y uno de ellos sobre todo era el perderte porque mi vida entera se ha basado en perder constantemente y eso era a lo que principalmente temía, ahora que ya está hecho las cosas se ven y se sienten diferente, supongo que al fin y al cabo eso de que “la distancia hace el olvido” funciona en cierto modo; por lo que veo en ti también. Pero bueno, eso no es culpa tuya, no.
He hecho recuento de todos estos años y me ha salido un setenta frente a un treinta por ciento en las cosas que realmente hemos ganado y perdido, desde mi punto de vista; y aunque una cosa es la que predomina, en ese treinta por cien hemos perdido demasiado, demasiadas cosas, demasiadas situaciones y demasiados sentimientos que jamas se podrán recuperar, ya no solo porque todo en este momento está acabado, ni tan si quiera si esto hubiese durado algo mas. La vida es así, injusta mala o como prefieras llamarlo, siempre decimos eso cuando los que realmente la cagamos somos nosotros mismos.
Ains, todo aquello que fue bonito.. tus besos. En fin, has sido importante en todo, eso viene de más decirlo porque ya lo sabes, y gracias por esos momentos y por enseñarme tantas cosas. Yo nunca he podido hacer mucho, pero lo único que me queda en este momento es desearte lo mejor del mundo porque realmente pienso que lo mereces, y que seas feliz, con quien quieras y con quien realmente te sientas lleno al completo y vivo. Pero bueno, eso es algo que no me incumbe. Espero que al menos te haya hecho sentir un poquito lo que es amar a alguien como tu me has hecho sentir a mi. Sabes que nunca me gusta decir adiós, porque decir adiós significa irse lejos, e irse lejos significa olvidar.
Bendito olvido, llévame pronto.
martes, 21 de octubre de 2014
Pablo Neruda. XX
PUEDO escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Pablo Neruda. Soneto XVII
No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
lunes, 25 de agosto de 2014
I've always been who hurts everybody, the one who appears by the hand of the pain in all the parties. But now, you are here, you stay here by my side, waiting something that i still don't know what could be. I guess i should say i'm a lucky man, but this is not true, because.. because... I remember how they said: "you're a selfish man, and you will never be able to love anybody or anything"
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